Por: Verónica Terán Matus
Año: 2003
Primera Parte
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¿SIN EQUILIBRIO EN EL TRABAJO PODEMOS DECIR:
“BUEN PROVECHO”?
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“Toda persona tiene derecho al trabajo”, según la Ley Federal del
Trabajo Mexicana y la declaración Universal de Derechos Humanos,
elaborada por las Naciones Unidas. Aún así esto no siempre resulta.
La estabilidad del empleo depende de múltiples factores, entre ellos,
la prosperidad de nuestro país y de muchos, así como la condición del
mercado mundial. Cuando se pierden puestos de trabajo o existe tal amenaza,
en la mayoría de los países la gente reacciona con manifestaciones, disturbios
y huelgas.
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Hay muchas razonas por las que el trabajo es importante para el ser humano
y tiene diferentes perspectivas: Una mujer en condición de ama de casa de
33 años de edad nos comenta: “distrayente, es algo nuevo, me hace sentir
diferente, joven, viva, es lo que el trabajo me proporciona: Satisfacción;
un hombre casado, empresario de 35 años de edad se refiere al trabajo de
esta forma: “Bienestar, progreso, satisfacción, vida, intensidad, mi
satisfacción depende de los logros que haga”; Otro hombre casado, empleado
de 23 años de edad nos dice: “ Cansancio. Desgaste físico y mental, trae
como consecuencia estrés enfermedad física y mental, mucha gente muere como
consecuencia de este estrés, infarto, embolias, es malo”.Todos somos
trabajadores, pero es distinta la situación, muchos trabajan por placer,
otros por necesidad, obligación, y demás factores emocionales que influyen
en su visión y perspectiva de ver su trabajo.
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El trabajo, aparte de permitirnos obtener ingresos, contribuye al bienestar
mental y emocional. Satisface el deseo natural de ser un individuo productivo
de la sociedad y llevar una vida con sentido. Además infunde amor propio. En
efecto, el trabajo es tan primordial, que su carencia provoca serios males
sociales.
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Continuación
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